Cómo se insertan los migrantes en el mercado laboral chileno?

Desde el año 2014 se han venido produciendo cambios significativos en materia migratoria en Chile y dentro de esos cambios el más rápidamente perceptible es la incorporación de los inmigrantes en el mercado laboral chileno. En este breve articulo encontrarás los aspectos más relevantes que deberías conocer de la investigación llevada a cabo por el centro de estudios políticos de Chile, cuyas fuentes corresponden principalmente a los datos de la encuesta CASEN entre los años 2006 – 2017 basado en inmigrantes regulares.

  1. Los inmigrantes en edad de trabajar tienen mayor nivel educacional que los nacionales.
  2. Los inmigrantes participan más en la fuerza de trabajo que los locales.
  3. Los inmigrantes tienen menor nivel de desocupación que los nacionales.
  4. Los inmigrantes se concentran más en el sector comercio que en otros sectores.
  5. Los inmigrantes cuentan con mayores ingresos promedios que los locales.
  6. Los inmigrantes tienen mayor proporción de empleo a tiempo indefinido que los nacionales. 
  7. Los inmigrantes trabajan mayor cantidad de horas que los locales, principalmente las mujeres. 
  8. Hay una caída persistente en los premios salariales por hora trabajada de los inmigrantes desde el año 2006, llegando a convertirse en castigo a partir del año 2014 hasta el año 2017.

Descripción

Los inmigrantes en edad de trabajar tienen mayor nivel educacional que los nacionales, principalmente en cuanto estudios universitarios y estudios superiores. Sin embargo, la brecha se ha disminuido con el paso del tiempo. En 11 años (de 2006 a 2017) la brecha se ha reducido en 11 por ciento es decir, 1 punto porcentual por año. Si comparamos que en el año 2006 el 43 por ciento de la población extranjera tenia educación terciaria contra el 22 por ciento de los nacionales. En el año año 2017 la brecha se redujo, ya que los nacionales en edad de trabajo aumentaron a 34 por ciento con estudios terciarios y los extranjeros se mantuvieron en un 44 por ciento.


Participan más en la fuerza de trabajo (La fuerza de trabajo se compone por la población mayor a 15 años que trabaja o ha buscado trabajo activamente en el ultimo mes) que los locales, pasando de 1,3 por ciento en el año 2006 a 7,0 por ciento en el año 2017.


El nivel de desocupación de los llegados son menores (aquellas que no tienen empleo pero buscan uno) que los nacionales. Principalmente en hombre que en mujeres siendo los hitos más significativos los años 2013 y 2015 donde tienden a ir convergiendo los niveles para el año 2017.


Los latinoamericanos inmigrantes se concentran más en el sector comercio que en otros sectores, pasando de 23 por ciento en 2006 a un 36 por ciento en 2017. En contrapartida, la caída más fuerte se produjo en el sector de servicios comunales y sociales pasando de 38 por ciento del año 2006 a 22 por ciento en 2017. Es decir, que los inmigrantes tienen una mayor calificación pero se han movido de un sector de mayores ingresos como el de servicios comunales y sociales, a un sector de menores salarios como el sector comercio. Esta situación aparentemente contradictoria, puede verse explicada por las dificultades para la convalidación de títulos universitarios así como las limitaciones legales en la contratación de extranjeros impuestas por el código del trabajo a las empresas chilenas.


Los mismos cuentan con mayores ingresos promedios que los locales sin embargo, hay una tendencia decreciente que ha implicado una baja en términos reales de 30 por ciento y 69 por ciento en términos nominales.
Los inmigrantes tienen mayor proporción de empleo a tiempo indefinido que los nacionales. Para el año 2006 la diferencia entre los inmigrantes y nacionales que tenían un empleo indefinido (independiente si hay o no contrato) era de un 6 por ciento a favor de los inmigrantes lo que se ha mantenido prácticamente en los último 11 años. Sin embargo, mientras que el empleo local tiene una correlación positiva entre formalidad y duración. Después del año 2011 en el empleo inmigrante dicha característica no se aprecia. Según los investigadores, muestran que hay razones para pensar que esto puede ser un reflejo de las restricciones o impedimentos para el normal desarrollo de las actividades donde tienen mayor productividad los extranjeros.


Los extranjeros que llegan a Chile trabajan mayor cantidad de horas que los locales, principalmente las mujeres. Aunque no hay una diferencia significativa, la diferencia proviene en que pese a que ambos presentan caídas en el numero de horas trabajadas entre 2006 y 2017, la caída es mucho mas pronunciada en los locales que en los inmigrantes. Sin embargo a partir del año 2013 y hasta el 2017 el numero de horas trabajada por los extranjeros aumenta respecto a los locales que se estanca en 43 horas versus 45 horas semanales. Este cambio se debe según la investigación principalmente a las mujeres extranjeras reportan un numero mayor de horas trabajadas que las locales.


Hay una caída persistente en los premios salariales por hora trabajada de los inmigrantes desde el año 2006, llegando a convertirse en castigo a partir del año 2014 hasta el año 2017. Antes del año 2014 los inmigrantes recibían un 12 por ciento más de salario que los nacionales cuyos premios tenían una alta dispersión en los distintos percentiles entre los años 2006 y 2011. Pero a partir de allí en adelante, se homogeneizan los premios por horas para todos los percentiles de ingresos en los inmigrantes. Luego de la ola migratoria de 2014 todos los percentiles de ingresos por hora trabajada cayeron y pasaron de ser premios (paguen más) a ser castigos salariales al punto de llegar a un castigo entre 10 y 17 por ciento salarial por hora en el año 2017. Los investigadores señalan que esto puede ocurrir por un lado, por la limitación legal del articulo 20 (32) del código del trabajo donde en el numero de contratación de extranjeros. Además, las dificultades que impone la universidad de Chile para que los inmigrantes puedan convalidar sus títulos y no pueden ejercer labores donde son más productivos.

Conclusión

Como se puede observar en la investigación llevada a cabo en el libro inmigración en Chile de la CEP coordinado por Fuentes y Vergara, todos los datos del análisis de la encuesta CASEN de la última década apuntan a que la inmigración en general en materia laboral genera aportes significativos a Chile y su entorno.

Seria mucho más potente si desde el gobierno se pudieran diseñar políticas de distribución territorial de los trabajadores inmigrantes tal como lo han hecho en Argentina, creando incentivos para que la mayoría no se concentren en Santiago. Eso produciría una oportunidad extraordinaria para el desarrollo de las regiones de Chile apalancada por los trabajadores inmigrantes que no tienen tanto arraigo territorial como el nacional.


Fuentes

Inmigración en Chile (Fuentes y Vergara). Primera edición FCE Chile, 2019. Pág (65 – 97).

Encuesta CASEN: años 2006, 2009, 2011, 2013, 2017.